dimecres, 29 d’abril de 2009


Como una cenicienta cualquiera avanzo pendiente de las campanas de las 7, temiendo que en cualquier momento mi brioso corcel, que me lleva en pos del amanecer, se convierta en una vulgar bicicleta. Y es que empieza la mejor época para salir por la mañana, me aventuro por caminos desconocidos, persiguiendo y jugando con las palabras que me sugieren los olores y sonidos del alba, mientras intento esquivar los esforzados caracoles que cruzan los senderos. Cuando vuelvo me cruzo con los que empiezan el día, y les saludo pensando que soy una privilegiada, porque por un rato tengo el mundo para mi sola. Buenos díastardesnoches!

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